¿Qué hacemos con lo que pensamos y no escribimos?
- Sensiblemarce null
- 20 dic 2023
- 2 Min. de lectura

En muchas ocasiones me ha llegado una idea en un momento en el que no me encuentro en la posicion de escribir lo que quisiera, para desarrollar este estimulo de imaginacion. Y como detesto no hacerlo en papel, dejo que se vaya, a menos que sea algo que realmente me intrigue por desarrollar. Pero, ¿qué es aquello que hace que brille por entre las demás ideas? Desde luego no lo sé, aunque quisiera.
Según estudios realizados por la Doctora Marta Ochoa, jefa de servicio de Neurología de HM hospitales en Madrid, al escribir a mano se activan muchas conexiones neuronales y eso activa nuestra inteligencia cognitiva, además menciona que al escribir esta acción permite que nuevas ideas aparezcan fluidamente y de manera mas rápida. Esto claro, yo no lo sabía hasta hace muy poco, y es que como toda partidaria de las ciencias humanitarias (y cuáles no lo son?), mi romanticismo por esta acción que cada vez con el avance de la tecnología, queda mas en desuso, me hace empeñarme en hacerlo.
Durante parte de mi adolescencia he sentido la urgencia de escribir mi día a día pero siempre por alguna razón u otra, he olvidado este proposito e interminables libretas de diferentes colores, texturas y tamaños han sido comenzadas mas no acabadas por mi a lo largo del tiempo; y es que solo hay ciertos momentos donde surge esta necesidad de plasmarlo. Ahora solo cuento con una libreta empezada en donde escribo lo que en algún momento siento urgencia de comunicar, sea largo o corto plazo. Estas ideas no plasmadas desde luego pasan al olvido absoluto o tal vez alguien mas ya las ha escrito, ya lo he comprobado muchas veces con Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, en la colectividad de lo que creemos como único, alguien mas ya lo ha sentido.
Aquí me encuentro una vez mas, queriendo responder a esta pregunta; y es que la inspiración pega en los momentos mas inadecuados, como ahora que estaba tratando de cumplir mi propósito de dormir mas temprano pero heme aquí, rompiéndolo por responder esta pregunta.
Debemos entonces dejar de lado la comodidad de nuestras camas y casas, olvidar que un cuaderno hará mas peso en nuestra mochila de camino a la escuela y llevarlo a todos lados con tal necesidad como la del respirar. ¿Quién sabe si en esas ideas que se han escapado estaba el premio de Nobel de literatura?
Debemos entonces escribir, aunque ya no tenga sentido, aunque alguien mas ya lo haya dicho, aunque pesen los ojos, aunque nadie lo lea. Escribir aunque la vida se vaya en ello.




Comentarios